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Me despedí de la casa de mi bobe. Me llevé algunas tazas, platos, dos fuentes para el horno, el frasco de jabones rojos del baño, unas carteras negras que nunca le había visto, una bufanda lila, dos camisas, una cajita de música con forma de piano y unos imanes para la heladera.

Retraté los espacios que compartimos juntas, con ella y con mi zeide.
Me saqué un autorretrato en el espejo del hall. Ahora el espejo lo tiene mi hermana.

Mi mamá vació casi toda la casa sola.
A mi me costó ir, necesitaba que pase un tiempo para poder volver, para encontrarme esa cocina, con la heladera ahora vacía, el teléfono al lado de la silla en la que charlaba horas con sus amigas, sus vecinas y mi familia.

Estas fotos son un regalo para el futuro,
para cada vez que quiera volver a Av. Corrientes.

Buenos Aires, 2022.

Me despedí de la casa de mi bobe. Me llevé algunas tazas, platos, dos fuentes para el horno, el frasco de jabones rojos del baño, unas carteras negras que nunca le había visto, una bufanda lila, dos camisas, una cajita de música con forma de piano y unos imanes para la heladera.

Retraté los espacios que compartimos juntas, con ella y con mi zeide.
Me saqué un autorretrato en el espejo del hall. Ahora el espejo lo tiene mi hermana.

Mi mamá vació casi toda la casa sola.
A mi me costó ir, necesitaba que pase un tiempo para poder volver, para encontrarme esa cocina, con la heladera ahora vacía, el teléfono al lado de la silla en la que charlaba horas con sus amigas, sus vecinas y mi familia.

Estas fotos son un regalo para el futuro,
para cada vez que quiera volver a Av. Corrientes.

Buenos Aires, 2022.